Gerd Müller, alma del nueve largo (bis)

4 07 2008

[por Rubén Uría]

[A petición de varios correos recibidos, vuelvo a reproducir el post sobre la figura del goleador alemán Gerd Müller, un delantero con una historia más que curiosa]

Tenía piernas cortas, un tronco rechoncho y no era lo suficientemente alto. Pasaba las horas muertas en la cadena de distribución de una empresa textil y allí, entre descanso y descanso, soñaba con goles imposibles. Persiguiendo sus sueños, empezó su carrera en un club juvenil de su ciudad natal, el TSV 1861 Nördlingen, y allí se encontró con un entrenador genuinamente conservador. Aquel patito feo tenía diecisiete años y su entrenador, hastiado de su endeblez física, le sentó en su oficina y le instó a una decorosa huída:

- En esto del fútbol no llegarás muy lejos. Mejor dedícate a otra cosa.

Dos años más tarde, en 1964, Gerd Müller, aquel chaval que había fracasado en los juveniles de su pueblo, recalaba en el Bayern de Munich, un conjunto hasta entonces modesto del campeonato regional del sur de Alemania. Allí compartió secretos y códigos de vestuario con un tal Franz Beckenbauer, que acababa de aterrizar en Baviera. Con Franz en boca de todos, Müller aprendía a sufrir en silencio. Tschik Cajkovski, su nuevo técnico, pulía los defectos de Gerd a base de latigazos en la prensa. Primero, justificaba su condena a la suplencia. ‘No puedo colocar a un pequeño elefante entre purasangres’. Después, Cajkovski echaba sal a la herida de aquel rechoncho proyecto de delantero centro. ‘Este chico es un molinero gordito’. Leer el resto de esta entrada »





Negro sobre blanco después de la merecida fiesta de Blas

1 07 2008

[por Rubén Uría]

Dicen que la vida es un proceso de aprendizaje hasta la muerte, cuyo trayecto conviene recorrer en permanente estado de perplejidad. Y en cuanto al panorama futbolístico se refiere, el axioma se cumple a rajatabla. Ahora que corre el cava como si no costara  y las calles se cubren de confeti, se suceden hechos que acaban por conmover el corazón de un país cuya selección sólo sabía fracasar. El día después del merecido fiestón nos desayunamos con que Pepe Reina se gana al pueblo con el numerito de “camarero una de mero”, El Mundo solicita firmas con objeto de pedirle perdón a Luis Aragonés, una asociación de vecinos pone en marcha una iniciativa para que le pongan una calle de Móstoles a “la madre que parió a Casillas”, y aquella página de “zapateronovayas.com” ha pasado de moda. La Roja nos ha dejado un poso de grandeza, de esperanza, de una generación que promete, del fin de un complejo histórico. Nos ha arrojado un balance memorable de un grupo futbolístico en el que nadie creía hasta hace un par de meses y nos ha dejado un saldo más que favorable hacia la figura de Luis Aragonés. El de Jones es negro pero Keita es azul, el de la condición física de base, el mismo de ese no es el tema y tal. Un gran entrenador de siempre, al que antes le fallaron las formas ,y al que hoy le besan el culo por ganar la Eurocopa. Los que se lo besan, que están en su derecho, son los que dicen aborrecer el resultado, pero son más resultadistas que nadie. No se lo besaban en la fase de clasificación, por cierto. Ni cuando llamó a Arbeloa cuando estaba lesionado. Ni cuando le pegó un repaso a Raúl, sin venir a cuento, en Buenafuente. Ni le lavaban los pies con agua de rosas cuando dijo que se iría si no llegaba a semifinales, para después decir que se quedaba porque le habían convencido. Hoy, con la Eurocopa aún caliente, con el confeti revoloteando sobre este país, algunos se empeñan en convencer a Luis de que siga. Todo, amén de que el propio Luis dejó claro a la Federación que lo mejor era “que le echaran”. Hoy, con la Eurocopa bajo el brazo, algunos periodistas y algunos futbolistas enarbolan la bandera del luisismo. Es buen momento para el intento, porque en la fiesta de Blas, siempre hay gente con una copa de más. Leer el resto de esta entrada »





La noche que España cambió su historia

29 06 2008

[por Rubén Uría]

Antiguo Prater, moderno Ernst-Happel, un 29-J. Día D y hora H para el fútbol europeo, en Viena, cuna de Mozart (¿O era Salzburgo?). El pasado estaba con Alemania. El presente vestía la camiseta de España. Los alemanes, gigantes con motor Volkswagen. Los españoles, pigmeos con aroma de fútbol champán. La cuestión, saber si el tamaño importaba en la Eurocopa. La Plaza de Colón rugía por España. La Puerta de Brandemburgo gritaba por La Mannschasft. El menú degustación de la final de la Eurocopa – el mejor torneo europeo de selecciones desde 1984 por calidad futbolística- enfrentaba dos estilos tan honestos como antagónicos. España, con la pelota en sus pies, quiere, sabe y puede. Alemania, fiel a su genoma ganador, a su tradición de fortaleza, evocaba respeto. Incluso el guión de la final era el de una Alemania demasiado vulgar – cuyo mérito reside en haber llegado a la final sin demasiado talento en sus filas- frente a la mejor versión posible de España. Una selección que supo enterrar sus viejos fantasmas ante Italia y dar rienda suelta a su fantasía ante Rusia. Y un seleccionador, Luis Aragonés, que se enfrentaba a su pasado. Hubo una época en la que Luis se acostó jugador y un día más tarde, se levantó entrenador. En esos días, perdió una Copa de Europa en el último minuto de la prórroga frente al Bayern de Munich, el ogro alemán, un maldito día de San Isidro. Esta noche era la noche señalada para que “El Sabio” pudiera sacarse la espina clavada ante sus verdugos alemanes. Así fue. Luis, criticado durante la fase de clasificación (con razón) y criticado por dejar fuera a algunas piezas importantes del fútbol patrio (con razón), ha sido decisivo a la hora de planificar una selección extraordinaria que firmó una final de ensueño. De la mano de Luis, con partidazo y golazo de Fernando Torres en lo particular, y con una lección de fútbol sensacional de todo el equipo en lo global, España se llevó la gloria y logró derribar al gigante alemán. Cuarenta y cuatro años después del gol de Marcelino, España ya tiene su Segunda Eurocopa. La primera en color. Si esta Eurocopa ha sido un sueño, no dejen que les despierten. Mereció la pena esperar casi medio siglo. España, esta noche, cambió su historia. Leer el resto de esta entrada »





España, bailando bajo la lluvia

26 06 2008

[por Rubén Uría] 

Bajo una manta de agua, la selección española escribió una de las páginas más bellas de toda su historia. Esta noche, sobre el césped del antiguo Prater de Viena, bajo una lluvia intensa, los de Luis Aragonés se metieron en la final de la Eurocopa, donde se medirán a Alemania. Fue una victoria aplastante de La Roja, que se llevó por delante a los hijos del vodka y convirtió el partido en una goleada imperial. En un segundo tiempo colosal, España pasó a cuchillo a Rusia con su principal arma, la pelota, y golpeó hasta en tres ocasiones. Xavi, Güiza y Silva ponían nombres propios a los goles de la selección, que dio un recital de fútbol de salón en Austria. Fábregas convirtió el Prater en una sala de baile, se asoció con todos y provocó la admiración del planeta. Por si fuera poco, Senna y Ramos dieron una exhibición física, Luis Aragonés acertó en los cambios y supo como tapar a un desconocido Arshavin (le llegaron a cantar “Arshavin… es de futbolín”. Veinticuatro años después, España se metía en la final de un gran torneo. Lo hacía con buen fútbol, con fútbol champán. Los Príncipes de Asturias se abrazaban, la plaza de Colón explotaba y todo el país lloraba, pero esta vez de felicidad. Hasta este torneo, el España CF estaba en deuda con su afición. Desde esta noche, esa deuda histórica quedó saldada. Ahora espera Alemania, la vieja y musculosa Alemania. Pero eso será otra historia. Hay licencia para soñar. Ser español ya no es una excusa, es un orgullo y un privilegio. Lo era en baloncesto, en tenis, en balonmano y en ciclismo. Ahora también es así en el fútbol. Por fin. España bailó bajo la lluvia y enamoró al mundo con un fútbol de salón. Leer el resto de esta entrada »





Alemania nunca cree en milagros

25 06 2008

[por Rubén Uría]

Turquía buscaba hacer historia y alcanzar su primera final. Había llegado más lejos de lo que medio planeta pensaba, y lo había conseguido gracias a su fuerza del corazón sobre la razón. Dando el 120% de sus posibilidades, caminando al filo de lo imposible, desafiando las leyes de la lógica. Ante Suiza, ante la República Checa y ante Croacia. Con medio equipo sancionado y otro medio en camilla, la fe turca se las veía ante el gigante vecino, Alemania. El caudillo y a la sazón seleccionador otomano, Fatih Terim, experto en guerras psicológicas, lanzó un órdago a grande en la víspera. “Este equipo ya ha logrado tres milagros, somos fuertes y no tenemos miedo de nadie”. Una declaración de intenciones que su tropa se tomó al pie de la letra. Turquía tocó a zafarrancho de combate y se fue directa a por los teutones. Su fuerza fue el eje de desgaste y garra del repóker integrado por Mehmet Aurelio, Kazim Kazim, Hamit Altintop, Ayham Akman y Ugur Boral. Apoyado en esa fuerza motriz, Altintop dio el primer aviso, pero Lehmann rechazó de manera poco ortodoxa. El segundo aviso correspondió a Kazim Kazim, que soltó una zapatazo que repelió la madera. Y a la tercera, por supuesto, llegó la vencida. Los otomanos siguieron el acoso y derribo sobre la meta del frágil Lehmann. El fibrado Kazim Kazim se sacó un centro-chut lleno de veneno que superó al portero (¿de discoteca?) alemán y se estrelló contra el travesaño. La pelota salió rebotada y le cayó a Ugur Boral como si fuera un regalo de Dios. Boral, sorprendido, disparó y la pelota pasó entre las piernas de un aturdido Lehman. Increíble pero cierto. El imperio Otomano, lejos de afrontar el partido pensando en las lesiones, como Las Chicas de la Cruz Roja, se vino arriba. Tanto, que por un momento,  Turquía era el martillo y Alemania era el yunque. Los pájaros se tiraban contra las escopetas. Leer el resto de esta entrada »





Arshavin y Hiddink, sin hoz ni martillo

25 06 2008

[por Rubén Uría] [Foto: AFP]

En 1964, un gol de Marcelino desarticuló el triunfo de la Unión Soviética en el Bernabéu. Eran tiempos en los que los rusos eran vistos como demonios rojos, a los que les habían grabado a sangre y fuego la doctrina comunista, y a los que se les identificaba como el enemigo público número uno. De la mano del sabio seleccionador Katchaline, los hijos de la madre patria Rusia, la antigua CCCP, cayeron ante España a pesar de tener una selección integrada por once cuentas soviéticas de órdago a la grande. En aquel equipo mítico formaban Yashin; Choustikov, Chesternev, Anitchne, Mudrik; Voronin, Korneiev; Tcislenko, Ivanov, Ponedelnik y Jusainov. Futbolistas de primer orden a los que, por desgracia, el yugo del “Telón de Acero” les privó de explotar su fútbol de kilates en los grandes clubes del Viejo Continente. La muerte política de la Unión Soviética, la irrupción del capitalismo más salvaje en Rusia y la llegada de nuevos y poderosos ricos y sus poderosas empresas, ha cambiado el panorama del fútbol ruso. Hoy los hijos del vodka se encomiendan al Roman Abramovich de turno, no tienen que cruzar las fronteras de su país para cobrar sueldos astronómicos, y han crecido futbolísticamente gracias a clubes potentes como el Zenit de San Petersburgo, propiedad de Gazprom, una gigantesca gasera rusa. Nada queda de aquella hoz y aquel martillo, símbolos del pensamiento único, del recelo y de la austeridad económica. Sin embargo, el fútbol de Rusia vive su momento álgido en esta Eurocopa merced a la explosión de algunas de sus más rutilantes figuras (Arshavin, Pavlyuchenko, Zyrianov y compañía). Aunque, sobre todo, la piedra filosofal de la nueva Rusia es un extranjero. Un holandés llamado Guus Hiddink, que ha sabido mezclar en una probeta la eficacia y el físico portentoso de la antigua Unión Soviética, con el sofisticado fútbol de ataque y toque de su Holanda natal. Leer el resto de esta entrada »





Oa, oa, oa, Luis a La Moncloa…

24 06 2008

[por Rubén Uría]

Octavos de final del Mundial de Mexico en 1986. Un querubín alado, un buitre que esa noche voló bajo, que arrasó a la Dinamita Roja planeando sobre el área, desataba la locura en las calles de Madrid. España estaba en cuartos, jugaba muy bien a fútbol e hizo añicos a Dinamarca en el estadio de La Corregidora en Querétaro, con cuatro goles de una sola tacada de Emilio Butragueño. La selección, que siempre ha estado en deuda con su gran afición, daba una gran alegría. Henchido de orgullo, el españolito que viene (al mundo te guarde Dios) invadió La Cibeles, se adornó con la rojigualda y lanzó un grito al viento: “Oa, oa, oa, El Buitre a La Moncloa”. Veintidós años más tarde, nuestra selección, por fin, ha roto el psicodrama italiano, ha derribado el mito de los cuartos de final y se ha colado por la puerta grande en las semifinales de la Eurocopa 2008. Hemos jubilado (albricias) ese viejo pero justo cartel que teníamos grabado en la frente: Afición busca equipo. A día de hoy, gracias al apóstol San Iker y a una generación de talentos, España ha mandado a la basura sus miedos, sus fobias y sus complejos. Ante Italia, el peor rival posible, que ha sido el mejor remedio posible. Toda España, incluidos los no luisistas, los raulistas, o como quiera que ustedes quieran denominar a los que no comulgan con las formas del seleccionador, toda España se lanzó a la calle para festejar el triunfo de España. La ocasión lo merecía. Todos los futbolistas cumplieron con su deber histórico. Todos, dirigidos por Luis Aragonés, que ha acertado en sus planteamientos, en sus decisiones futbolísticas y a la hora de motivar a su tropa. Dicho esto, conviene abrir un paréntesis sobre un tal Colin Hendry, un central escocés del Blackburn Rovers, al que un compañero solía definir así: “Hendry es el tipo de futbolista que no es feliz hasta que no le pegan un balonazo en la cara y una patada en los cojones”. Este país es como Hendry. Necesita un pelotazo en pleno rostro y una buena patada en la bolsa escrotal, porque de lo contrario, no es feliz. Leer el resto de esta entrada »





San Iker, día 22 … Italia dijo adiós

22 06 2008

[por Rubén Uría]

No es un sueño, los optimistas tenían razón. El día 22, Italia dijo adiós. No había sido así después de muchos años, de demasiados capítulos de una historia que parecía interminable. Cuartos de final, 22 de junio. En esa misma fecha, el pitufo Eloy chocaba contra Jean Marie Pfaff y condenaba a la España del Buitre a quedarse sin gloria en Mexico 86. Otro 22 de junio, diez años después, España se quedaba a un paso de la semifinales tras caer en penaltis ante el anfitrión, Inglaterra. Seis años después, la tercera no fue la vencida. Un 22 de junio, la sorprendente Corea del Sur, tras otro empate sin goles, apeaba a España en cuartos. Esta noche, en Viena, otro 22 de junio, España mandó a la mierda todos los tópicos, se soltó de su amiga mala suerte y se olvidó de pegarse un tiro en plena sien y suicidarse en cuartos de final. España fue mejor durante el primer tiempo. España fue mejor en la segunda mitad. España fue mejor en la primera parte de la prórroga. España fue mejor en la segunda y agónica segunda parte de la prórroga y…Si, en la tanda de penaltis, España fue mejor. El drama o la épica planeaban sobre las espaldas de Gianluigi Buffon e Iker Casillas. Dos hombres por el cetro de mejor portero del mundo. Dos destinos cruzados desde los once metros de la vida. Desde los once metros de la muerte. Y allí, en la delgada línea que separa la vida de la muerte, Buffon detuvo uno y Casillas, el ángel alado de Navalacruz, detuvo dos. Fábregas, con su pie de seda, rompía la maldición que pesaba sobre la selección española. Tomó carrerilla, la pegó redonda, engañó a Buffon y el corazón de Italia dejó de latir. España está sen semifinales, por fin. La Roja, que fue mejor, mereció pasar. Y pasó. No era un sueño, España podía con el mito italiano y derribaba la barrera de los malditos cuartos de final. Tenía razón la gente. El día 22, Italia dijo adiós. Leer el resto de esta entrada »





10, Andrei Arshavin (Андрей Аршавин)

21 06 2008

[por Rubén Uría]

Rusia bebió zumo de naranja en Basilea. Hiddink abrillantó su laureado currículum con otro milagro y Pavlyuchenko dejó su potencia. Rusia mostró a Europa su  equipo de muñecas matriuskas ( de Zyrianov salía Anyukov, de Ayunkov salía Semak; de Semak salía Shemsov, de Shemsov salía Torbinski…) y destrozó literalmente a Holanda en un partido memorable. Pero sin duda, la memoria de los aficionados al fútbol recordará, por los siglos de los siglos amén, el partido de un pigmeo de la estepa, con el diez a la espalda, cuyo nombre de guerra es Arshavin. Abandonado por su padre en la antigua Leningrado a una temprana edad, comenzó a jugar a los siete años en la escuela de fútbol de Smena y todos sus anteriores entrenadores le utilizaban como interior derecho. Hasta esta noche, una parte de Europa le conocía como la estrella emergente del Zénit,  el equipo campeón de la UEFA que tiene, gracias a la gasera Gazprom, el dinero por castigo. Ante Holanda, Andrei Arshavin (Андрей Аршавин) dejó una fiesta para los ojos. Mandó como suele hacer Steve Gerrard en el Liverpool, tuvo ojos en el cogote como Kaká en el Milán, tiró de uno contra uno como Agüero en el Atlético de Madrid y presentó su candidatura a mejor jugador del torneo. Esta noche, en Basilea, nació una estrella, un crack: Andrei Arshavin. Nadie podrá olvidar lo que Arshavin hizo esta noche de 21 de junio de 2008 sobre un campo de fútbol. Leer el resto de esta entrada »





Siempre se repite la misma historia

19 06 2008

[por Rubén Uría]

Dicen que hay dos tipos de hombres, los que hacen historia y los que la padecen. Esta noche, el fútbol fue fiel a su historia y volvió a reflejar que para descifrar el futuro no basta con manejar el presente, sino que es necesario aprender del pasado. Quizá por eso esta noche, en Basilea, Alemania hizo historia y Portugal la padeció. El guión de la película nos pintaba una Portugal dominadora de la pelota y del ritmo del partido. Con mejor defensa, mejor centro del campo y mejores delanteros. En cinco minutos, Alemania se pasó por los bajos toda la teoría. Salió decidida, le quitó la pelota a Portugal, se movió con rapidez y metió el partido en un cuerpo a cuerpo frenético. Schwensteiger, Klose y Podolski apuñalaban las espaldas de Portugal con espacio, y Michael Ballack ofrecía un curso avanzado sobre qué significa ser un líder en una selección grande. Alemania jugó en equipo, de modo compacto, combativo, peleando cada balón, cada metro, pulgada a pulgada. Ese fue el gran secreto de su éxito frente a una Portugal que echó de menos a Cristiano Ronaldo, que se vio superada ampliamente en el primer tiempo por sus errores defensivos y que acabó agobiando a los alemanes cuando echó la pelota al piso para intentar jugar al fútbol. Deco, inmenso, lideró el intento de reacción lusa, pero ya era demasiado tarde. Alemania había sacado demasiada renta de su extraordinario esfuerzo en el primer tiempo, y estaba en semifinales. Low, que se pasó el partido comiéndose las uñas encerrado en una jaula de metacrilato gracias a Mejuto, puede estar orgulloso de su equipo. Fiel a su historia, Alemania, el músculo con mayúsculas, demostró ante Portugal que siempre se las arregla para desarticular las virtudes del contrario primero, y para imponer su estilo directo después. Nadie daba un euro por los alemanes. Ni porque Michael Ballack volviera a alcanzar su mejor nivel. Muchos pensaban que Metzelder y Metersacker acabarían operados de la cadera después de medirse a Cristiano Ronaldo. Bueno, pues todos esos se (nos) equivocaban (equivocábamos). Alemania no sólo ganó con su rodillo físico de siempre y su efectividad aplastante, sino que jugó muy bien a fútbol en la primera mitad. Aceptó el desafío de pelear cuerpo a cuerpo con un equipo técnicamente superior y terminó imponiendo su estilo en un partido que lo tuvo todo: liturgia, emoción, goles, dureza, calidad y polémica. Y que, una vez más, tuvo el mismo desenlace. Alemania, de nuevo, hacía historia. Portugal, una vez más, la padecía. ¿Les suena? La historia, por suerte o por desgracia, siempre se repite. Leer el resto de esta entrada »





Arquero Güiza, camarada Guus Hiddink

18 06 2008

[por Rubén Uría]

Luis tiró de los no habituales. Era un secreto a voces, así que no había excusas para que estos no le fallaran. Es decir, que lo único que estaba en juego en el España-Grecia era el crédito de “Los Otros”. En el primer tiempo, la verdad sea dicha, uno entendió que, a la hora de jugar con suplentes, España no es precisamente Holanda. Anda muy pro debajo de ese nivel. Grecia encontró consuelo a sus heridas en un remate implacable de Charisteas, y se marchó a la caseta levantando algunas dudas sobre la unidad “B” de España. Pero el músculo griego cayó ante España en la segunda mitad, donde los de Luis sí fueron esa España que siempre tiene la pelota, que sabe qué hacer con ella y que acaba por imponer su calidad en el centro del campo. Xabi Alonso, en plan estrella, fue el líder de una selección que acabó noqueando a los griegos gracias a dos buenos goles de Rubén De la RedDani Güiza. Con esta victoria, España echaba el cierre a la fase de grupos con unos números muy buenos y con Luis en racha de triunfos. Pero como a servidor le pagan por criticar y no por apasionarse, todo eso quedará en el olvido si se cae de nuevo en cuartos de final. Allí espera el ogro, Italia, la bestia negra que mete miedo en España. La Eurocopa de verdad, como dijo Bernd Schuster, empieza en cuartos de final. En esos partidos donde si cometes un error, estás muerto. Hasta entonces, enhorabuena al arquero Güiza y al camarada Guus Hiddink. Leer el resto de esta entrada »





Noventa minuti molto longo (*)

17 06 2008

[por Rubén Uría]

En una final agónico, fiel a su estilo y tradición, sufriendo, con más sombras que luces, pero como siempre. Italia, con la soga la cuello, volvió a tirar de sus legendarias siete vidas y se metió en cuartos de final. Los de Donadoni, que tenían pie y medio fuera, vencieron a Francia (2-0) y han vuelto a demostrar que, ante Italia, el resto del planeta acaba sufriendo en sus carnes que “noventa minuti son molto longos”. En el otro escenario del grupo, veintiséis años después, la sombra de la sospecha volvía a planear sobre una gran cita futbolística. Austria y Alemania en el Mundial de España 82 firmaron un bochornoso tongo en El Molinón- hoy día reconocido abiertamente-, para seguir adelante en la competición y dejar en la cuneta a otro aspirante, Argelia. Muchos vaticinaban que la fórmula se repetiría en el duelo entre Holanda y Rumanía. No hubo caso. Holanda, que practica la excelencia con el balón en sus pies, siguió ejerciendo de apisonadora. Con suplentes, pasó por encima de una decepcionante y mísera Rumanía, que arrojó la toalla y no hizo los deberes. Después del varapalo rumano y de la fortuna italiana, ahora comienza otra nueva Eurocopa. España, que afronta el trámite ante Grecia, esperaba rival. No será el que profetizaba la bola de cristal de Aragonés. Será el menos deseado, el coco, el equipo innombrable. Será Italia, la bestia negra española. El equipo de las siete vidas. En cuartos, el decorado será un viejo clásico: España-Italia. Un partido para hombres donde sólo una cosa está asegurada. Serán “noventa minuti molto longo” (*).  Leer el resto de esta entrada »